15/12/2022

Chile 2022: Del sueño constituyente a la democracia tutelada

No ha sido un año fácil este que termine a este lado de los Andes, tenemos nuevo presidente que ha sido más una decepción que una esperanza, y la sucesión de capítulos dramáticos se ha desarrollado de una forma vertiginosa por decirlo menos.


Reporte de Juan Ortega, periodista de Radio JGM en Chile [Descargar]

Por Juan Ortega, periodista de Radio JGM

 

Comenzamos el año entremedio de un proceso constituyente que heredamos del 2021 y que prometía ser el diseño más cercano a una hoja de ruta con menos desigualdades para la población. Sumemosle a ello, la sensación de haber derrotado al fascismo con el triunfo del progresista Gabriel Boric, que se alzó con un 55% de la votación sobre el candidato Jose Antonio Kast, quien encarnó en dichos comicios, la opción de la ultraderecha fascista.

No ibamos tan mal.

Entrado marzo asumió el presidente más joven en la historia de Chile, cuya alianza está principalmente representado por el partido comunista y lo que queda del Frente Amplio, coalición que nació hace unos 5 años con una apariencia de centro izquierda, pero que al poco tiempo mostró su verdadero rostro.

Las promesas hechas de liberación de presos de la revuelta de 2019, de diálogo con el pueblo mapuche y la apuesta por justicia, fueron cambiadas por sendas querellas para los compañeros y compañeras privadas de libertad por exigir cambios en las calles, con la continuidad del estado de excepción en Wallmapu, lo que ha profundizado la militarización del territorio iniciada por Piñera y la concreción de una agenda que agrade a la derecha.

Asi el 2022 ha transcurrido entre gestos simbólicos de apertura democrática y gestos reales de profundización de la violencia del estado hacia las comunidades. Hasta la fecha las cabezas de la policía uniformada, responsables de un trauma único en la última década, continúan en el mando. El gobierno les ha dado todo el apoyo e incluso con financiamientos frescos se les ha renovado la flota de zorrillos y carros lanza agua.

El proceso constituyente  terminó en el mes de julio su labor, entregando un texto único en América Latina que imaginaba una sociedad más justa, con protección de derechos y con enfoques que fueron medianamente bien recibidos por los movimientos sociales, y que por primera vez tras la huella de Pinochet, se alzaba como una constitución que permitía que Chile volviera a un cauce democrático perdido desde 1973.

Sin embargo, rápidamente la derecha orquestó una de las campañas más perversas de los últimos años, instalando vía desinformación, noticias falsas y mentiras un temor profundo ante la “llegada de una constitución comunista y los posibles efectos que esto traería de ser aprobada”: Apuntando a la supuesta pérdida de seudo privilegios  de la clase media, acceso al poder de consumo y poniendo el miedo en la llegada de más migrantes, de derechos para pueblos originarios y escenarios irreales que fueron cobrando vida en el imaginario popular.

Así llegamos al 4 de septiembre donde la opción rechazo se alzó con casi un 62% de las votaciones, modificando el escenario completo político del país. La ilusión de una nueva constitución hecha por la ciudadanía en condiciones únicas, se iba por el desagüe, transformando así todas los avances programáticos que se hicieron desde los movimientos y organizaciones feministas, socioambientales, de trabajadores, y la suma de tantas luchas convergentes, en un puñado de argumentos derrotados.

Mientras tanto Gabriel Boric, continuó llevando a cabo una agenda completamente alineada con los intereses de la derecha y las transnacionales, aprobando el Tratado Trans Pacífico de Comercio TPP 11, algo a lo que se opuso tenazmente mientras fue diputado de la república. La represión en Wallmapu se ha agudizado y en Santiago y grandes ciudades también, con especial dedicación contra estudiantes secundarios y quienes osen exigir derechos en la calle. 

Con ese triste escenario de derrota y de asombro, fuimos llegando al último momento del año, donde la estocada asesina faltaba por llegar. Luego de que los partidos políticos representados en el congreso, demoraran más de 3 meses en ponerse de acuerdo como ofrecer una salida constituyente al mandato de la ciudadanía que en 2020 manifestó su absoluto rechazo a la constitución de pinochet, presentan ahora en diciembre un nuevo itinerario de construcción constituyente, esta vez con solo 50 consejeros constituyentes elegidos por la ciudadanía, con un consejo de 24 expertos designados por el congreso nacional y sobre la base de 12 acuerdos transversales que distan mucho de ser una propuesta refundadora y al parecer son el campo perfecto para un reacomodo de las fuerzas conservadoras. 

Terminamos el año con sabor a democracia tutelada, con aroma a miembros designados, como los senadores que nos dejó Pinochet al entregar el poder en 1990, con expertos elegidos por las mismas fuerzas políticas deslegitimadas que fueron las que la ciudadanía llamaba a irse para la casa por corruptos y por no representar los intereses reales del pueblo.

Cómo se puede partir un año con tanta esperanza y anhelo y terminar en la más completa desesperanza, viendo como la casta de partidos políticos vuelve a ingeniarselas para seguir teniendo oxigeno, y mantener el poder perpetuando un status quo eterno. Un dejavú no menor para Chile, que vuelve constantemente a depender de sus desprestigiados partidos políticos.

La rabia no se ha hecho esperar y asi lo ha manifestado diversos actores sociales, la sensación de engaño, de trampa y la complicidad del presidente de la república con este proceso y la profundización del neoliberalismo constituye una traición, que para mucha gente es causal de aburrimiento y desmoralización.

De qué nos sirvió organizarnos, de qué sirvio salir a la calle a exigir, si fueron nuestros jóvenes quienes perdieron, sus vidas, sus ojos o su libertad. De qué sirve organizar cabildos territoriales y construir poder popular desde la base, si con sendas y millonarias campañas nos lavan el cerebro de la forma más burda.

El desafío es como salir de la derrota, como reconstruir demandas que puedan recoger los aprendizajes del año y nutran nuevas formas de ejercer poder desde la base hacia esta casta política añeja pero que sigue vivita y coleando.

Son un monstruo grande y pisan fuerte.
La democracia vuelve a ser ese camino tutelado por los poderosos, sobre los designios del pueblo.  Nos están goleando y no hay arquero a la vista.


PROGRAMA: Panorama Sur

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